Tata con motor de Aire
 

Primer fabricante “serio”
Tata con motor de aire
Después de un decenio intentando consolidar su motor funcionando con aire comprimido, la empresa MDI ha encontrado una firma automovilística de cierta envergadura dispuesta a desarrollar su idea: Tata Motors ha firmado un acuerdo para su utilización, fabricación y venta en India.


 

Lleva años pretendiendo revolucionar el transporte con un motor movido por aire comprido, tras haber hecho valer sus conocimientos de ingeniería incluso en la Fórmula Uno. Guy Nègre, fundador de MDI, radicada en el sur de Francia, cerca de Niza, ha diseñado un motor que no altera en absoluto la calidad del aire con sus emisiones por el tubo de escape. Sencillamente porque emite aire. Contaminación cero, al menos localmente, porque el motor mueve sus pistones mediante la expansión de aire comprimido –tomado previamente del ambiente- que lleva almacenado a bordo en unas voluminosas bombonas.

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Uno llega a cualquier lugar donde disponga de una toma de corriente, enchufa el coche y un compresor se encargará de llenar a presión las bombonas de aire, que luego, al liberarse, moverán el motor y las ruedas. Como se trata de un proceso de expansión, el coche hace ruido, a mitad de camino entre el producido por un motor de explosión y el de un martillo neumático, de manera que su única contaminación es acústica. Al no haber combustión, no hay gases anómalos, no hay contaminación en el sentido convencional, por lo que se trata de un coche de emisión cero, como los eléctricos.

No hay que temer por el riesgo de explosión, porque se conoce lo bastante sobre el transporte y fabricación de depósitos de gases a alta presión, pero también porque su contenido es de los menos peligrosos de cuantos gases se mueven actualmente. En realidad, la autonomía viene dada por la cantidad de aire que puedan guardar los depósitos, por lo que en un tamaño de coche pequeño y con presiones rentables (cuanto más se comprime, más difícil va siendo seguir rellenando el depósito), se estimaba que la energía embarcada sería equivalente a la de dos litros de combustible. Los avances tecnológicos desde que comenzó el señor Nègre habrán podido aumentar esa capacidad de almacenar energía.

No es la panacea del transporte, no cabe esperar milagros, pero en cortos recorridos urbanos, a baja velocidad y con un coche de alta eficiencia (neumáticos estrechos, bajos rozamientos) se puede esperar una autonomía suficiente para algunas aplicaciones. Con dos litros de gasóleo en su depósito (no digamos ya si en realidad han conseguido duplicar el contenido energético), un coche ligero y afinado puede llegar a tener su sentido en según que casos. Y esto es lo que Tata debe de estar intentando explorar.